“Tahití, es un lugar verdaderamente único, lo describiría como el paraíso original, en el sentido, que hoy podemos encontrar una gran oferta de otras playas “paradisíacas”, pero que, definitivamente no le hacen el peso a Tahití. Un día en Tahití, es sinónimo de: Collares de flores olorosas, generalmente de Tiaré, un desayuno increíble, el mar y sus tonalidades únicas, peces multicolores que venían a picotear pan a mi mano, buceos extraordinarios en aguas coralinas con rayas, manta rayas, y grandes tiburones, todos esos islotes (a los que llaman motus) con unas playas color marfil y totalmente desiertas.
Sencillamente es el lugar mas lindo que he estado en mi vida.”